Manifiesto Día del Libro
Mi madre me enseñó a leer. Mi madre me dio la vida, las vidas, mil vidas. Hace mucho tiempo, en un lugar de la Mancha, en nuestra casa de Alcázar de San Juan, sobre una mesa camilla con un brasero de picón, mi madre me enseñó a leer; me dio las claves para desentrañar y encadenar esos pequeños símbolos que son las letras y de las letras… a las palabras, las frases… los libros. Mi madre me enseñó a leer libros que enseñan, instruyen, inspiran, calman, asustan, retan, deleitan, divierten, llaman, entretienen, enfadan, acompañan, nos consuelan. Mi madre me enseñó a leer libros que te hacen vivir, mirar, pensar, observar vidas y situaciones que probablemente no llegaré a vivir ni conocer y como decía nuestro paisano Miguel de Cervantes Saavedra: “El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.” Los mejores momentos en soledad y en compañía me los han dado y me los dan los libros. Ellos son como el alma de la casa. Muchas veces me preguntan: ¿no te aburres nunca? Yo contesto y pregunto: ¿con un libro? ¡Nunca! Mi madre me enseñó a leer las obras maestras, las muy buenas, las buenas, las malas y las muy malas; no hay libro tan malo que no tenga algo bueno, de un libro siempre se saca algo. Mi madre me enseñó a leer y a visitar las bibliotecas llenas de estanterías repletas de libros de mucha gente que te habla y te dice cosas al oído, a la mente, a la imaginación: Cervantes, Pessoa, Tirso, Lope, Tolstoi, Goethe, Lorca, Nieva, Vargas Llosa, María Moliner, Proust, Calderón, Machado, Valle-Inclán, Shakespeare, Pío Baroja, Molière, Conan Doyle, Ibáñez, Espronceda, Laforet, Saramago, Jorge Manrique, Mary Shelly, Villoro, Dante, Chéjov, Santa Teresa, Galdós, Dostoyevski, Unamuno, García Pavón, Tomeo, Platón, Lao-Tse…. Dios. Mi madre me enseñó a leer Divinas palabras, El amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, El sulfato atómico, Lisístrata, Pinocho, El burlador de Sevilla, El diablo mundo, la Gatomaquia, El conde de Montecristo, Los miserables, la Divina comedia, Las alegres comadres de Windsor, Pelo de tormenta, Blancanieves, La reina de las nieves, Tío Vania, Jerusalén liberada, El banquete, Plinio, El loco de los balcones, En busca del tiempo perdido, Las Moradas, Los misterios de la ópera, El Quijote, el Tao, Los Evangelios. Mi madre me enseñó a leer para ser libre, “porque la libertad es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos”; para ser críticos y criticar; para analizar y mejorar; para que no piensen por uno, porque el pensamiento y el conocimiento nos hace libres y esa libertad nos la dan los libros. Historia, poesía, teatro, matemáticas, recetas, biografías, novelas, cómics, leyendas, cuentos, música. Mi madre me enseñó a leer y quiero decir que comprendí que las pantallas y las redes tontfican, que es volverse tonto, perturbarse.
Y que la lectura y los libros fortifican, dan vigor y fuerza y vida y liberan la mente, cambian la vida y nunca se agotan y hay que leer y releer. Un libro es como una medicina natural, estímulo para el cerebro y el espíritu. Así que llenemos las bibliotecas de esta nuestra maravillosa tierra que es Castilla-La Mancha.
Dejemos las trincheras y las barricadas de las pantallas, gritemos y susurremos todos con fuerza...
¡A LOS LIBROS!
Emilio Gavira
Protagonistas
El Día del Libro 2026 tiene como autor del Manifiesto a Emilio Gavira, prestigioso actor y barítono nacido en Fuengirola en 1964 pero muy vinculado a Alcázar de San Juan, reconocido por su versatilidad en cine, televisión y ópera. Destaca por papeles icónicos en películas como Blancanieves (por la que fue nominado a un Goya) y series como Aída donde recientemente ha participado en el reencuentro "Aída y Vuelta" (2026) o La que se avecina. Actualmente triunfa en el teatro con la obra Campeones 2, reforzando su compromiso con la inclusión. Además de su éxito artístico, es un referente en la defensa de la dignidad de las personas con acondroplasia.
El cartel es obra de Laura Yubero, artista plástica e investigadora nacida en Guadalajara (1998), graduada en Bellas Artes e Historia Contemporánea, que combina la creación artística con el diseño gráfico. Su obra recupera técnicas ancestrales como la costura y el bordado para tejer vínculos entre lo íntimo y lo colectivo. A través de prácticas archivísticas y bellas artes, explora la historia reciente para imaginar futuros posibles. Utiliza el arte como un espacio seguro para narrar historias desde la ternura.

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